top of page

NO ERES PEREZOSO/A NI DÉBIL: ESTÁS AGOTADO/A POR ANSIEDAD CRÓNICA

  • 10 jun 2025
  • 2 Min. de lectura

Por: Guillermo Mendoza Vélez, MD, MSc



Hay días en los que apenas puedes levantarte de la cama. No por falta de sueño, sino porque sientes que simplemente no puedes con otro día igual. Te cuesta empezar, tomar decisiones, concentrarte. Sientes que deberías estar haciendo más, pero tu cuerpo y tu mente no responden.

 

Y ahí es cuando llega la culpa. Porque todo parece indicar que "no tienes razón" para estar así. Tienes casa, trabajo, salud, tal vez hasta una familia o pareja estable. Entonces te dices cosas como: "Estoy siendo perezoso/a", "Debería esforzarme más", "Soy un fraude". Pero lo que nadie te ha dicho es que ese agotamiento no es flojera: es ansiedad crónica.

 

Cuando tu sistema nervioso ya no da más

 

La ansiedad no siempre se presenta como ataques visibles. Muchas veces se manifiesta como una sobrecarga silenciosa que va acumulándose hasta que todo cuesta el doble: pensar, hablar, decidir, moverse, estar presente.

 

Estás operando desde un sistema nervioso que está en alerta constante. Tus músculos están tensos aunque estés sentado/a. Tu respiración es rápida aunque estés quieto/a. Tu mente no para de anticipar, revisar, planear, proteger. No es que seas flojo/a. Es que tu cuerpo y tu cerebro están exhaustos de estar sobreviviendo cada día.

 

Culparte solo empeora el problema

 

Cuando interpretas tu cansancio como pereza, te desconectas de ti mismo/a. En lugar de escuchar lo que tu cuerpo intenta decirte, te esfuerzas por callarlo con más exigencia. En lugar de descansar de verdad, te castigas mentalmente por "no rendir". Y esa presión interna solo intensifica el círculo de agotamiento.

 

Esta es una de las formas más crueles de la ansiedad crónica: te hace sentir culpable por no poder con todo, y al mismo tiempo te impide poder con todo. Es una trampa. Y salir de ella no requiere más voluntad. Requiere comprensión, regulación emocional y estrategias que trabajen con tu fisiología, no en su contra.

 

Necesitas algo distinto, no esforzarte más

 

No estás roto/a. Estás saturado/a. Y seguir empujándote sin parar no te va a llevar a sanar. Lo que necesitas no es más fuerza, sino una nueva forma de funcionar. Una que respete tus ritmos, que te ayude a bajar el volumen interno, que te devuelva la capacidad de estar presente sin luchar contra ti.

 

Existen caminos para salir de este ciclo, pero no se encuentran en la autoexigencia. Se encuentran en el conocimiento, la regulación y el acompañamiento adecuado. Si te sentiste identificado/a con estas palabras, recuerda: tu agotamiento tiene una razón. Y también tiene una salida.

 

Conoce ya mismo el curso “Ansiedad Bajo Control”. Ingresa al siguiente link y te contaré cómo puede ayudarte.

 

Presta atención a tu salud mental, lo mereces.

 

 

 

Guillermo Mendoza Vélez

Médico Psiquiatra

 
 
 
Entradas recientes
bottom of page